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 EL PAPEL DEL PADRE DURANTE LA ETAPA PERINATAL Y EN LA INFANCIA TEMPRANA DE LOS HIJOS

J. Martín Maldonado-Durán

Hay mucha mayor información- basada en investigaciones- sobre importancia e impacto de las emociones y comportamiento de la madre en estas etapas dela vida, que respecto a la importancia del padre (o futuro padre). Por tanto, se sabe mucho menos de los cambios psicológicos y emocionales que ocurren en el futuro padre y cómo éste hace la transformación de primero esposo y luego padre, lo que se ha llamado “transición a la paternidad” o a la parentalidad (Solís, 2003).

Esta relativa falta de información tiene varias causas. Una de ellas es la expectativa cultural de que los padres “son menos importantes” en el embarazo, el parto o durante la infancia temprana, pues siempre se hace énfasis en la diada materno infantil. Sólo en las últimas décadas ha habido mayor interés en lo que le pasa al padre, y también cuáles son los efectos en el niño o niña cuando la crianza ocurre sin la presencia del padre. Sin embargo es también necesario saber qué ocurre en el padre mismo y en los hijos cuando aquél sí está presente y se mantiene involucrado emocionalmente con los niños.

En los países industrializados una gran proporción de las mujeres se ha incorporado a la fuerza de trabajo y por lo tanto laboran fuera de la casa durante una parte significativa del dia. Por lo tanto, ambos progenitores tienden a compartir más el cuidado de los niños pequeños. También se espera que el padre esté más envuelto en la vida de los niños. En muchas familias hay un grado mayor de intimidad entre los hijos y su padre de lo que era tradicional hace unas dos generaciones.

Hay entonces muchas preguntas por contestar. Por ejemplo, ¿qué cambios psicológicos y emocionales ocurren en el futuro padre?..¿cuáles son algunas de las circunstancias difíciles para el varón en cuanto a su nuevo papel? También, se sabe poco sobre la importancia del apego emocional entre le bebé y su papá, y qué diferencia esto puede hacer en la vida de ambos. Otra cuestión importante es el efecto de crecer con un padre en el ajuste emocional y conductual del niño además de la cuestión de qué clase de relación existe entre los hijos y el padre y cuál es su efecto en aquéllos.  En este capítulo revisamos la información disponible en la literatura científica sobre este tema.

EL PAPEL DEL FUTURO PADRE DURANTE EL EMBARAZO
Varios estudios se han enfocado en las preocupaciones más comunes en el hombre durante el embarazo de su compañera: Algunas de ellas son el tener qué elaborar o  revisitar temas de su adolescencia e infancia, como qué es ser un padre y cómo ha de comportarse el papá. También hay temas importantes como la ambivalencia hacia el emarazo, ansiedades respecto a la madurez sexual y conflicto con el rol de padre. Puede haber también sentimientos de competencia (o celos) con respecto al bebé y a los cambios que ocurrirán al nacimiento del niño en la relación entre el marido y su esposa. Otros asuntos son las expectativas de la sociedad respecto a ser padre e incertidumbre respecto a finanzas y su papel como “ proveedor”.  Muchos hombres  se sienten confudidos sobre lo que se espera de ellos durante le embarazo (Barclay y cols, 1996).

Las emociones del futuro padre
La futura madre atraviesa varias etapas en su vida emocional que la ayudan a prepararse para el nacimiento del  bebé, tales como:
Reacción a la noticia del embarazo y principio del apego
Reverie. Ensoñaciones durante el curso del embarazo que la ayudan a imaginarse su bebé, ella con el bebé, cómo se verá, cómo hablará, etc.
Hacer espacio en la mente para el bebé (Hoffmann, 1995) lo cual la ayuda a concebirse como madre  y a pensar en las necesidades  del bebé, físicas y emocionales.
Hacer un nido. Hacia el final del embarazo, la futura madre empieza (posiblemente con su marido o compañero) para hacer un lugar físico especial en el que pondrá al bebé, puede decorar el espacio donde estará,comprar una cuna, preparar la casa para la llegada del niño o niña (limpiar, pintar, etc.).

Sería necesario investigar si el padre también realiza tareas psicológicas similares a las de la mujer  en términos de prepararse para el futuro bebé. No hay mucha información al respecto pero hay algunos estudios que sugieren que hay una correspondencia entre los esposos en su preparación y reacciones ante el embarazo.

 Hay cierta evidencia de que los hombres que serán padres por primera vez presentan más ansiedad y depresión a los 4 y 8 meses de embarazo que los padres con mayor experiencia previa (Ferkeitch y Mercer, 1995). Estos autores compararon las experiencias de 93 hombres que serían padres por primera vez con 79 padres con mayor experiencia.

En un estudio realizado en Melbourne, Australia (Buist y cols,  2003) con 220 hombres  se investigó su transición a la paternidad. En un hospital obstétrico, los investigadores entrevistaron al futuro padre a la mitad del embarazo, hacia el final de éste y luego en la etapa posptarto temprana y a los cuatro meses postparto. Los hombres fueron entrevistados separadamente de sus esposas y llenaron algunos cuestionarios  respecto a previos partos,  su satisfacción matrimonial, ansiedad, enojo y su rol de género.  También se aplicó la escala de depresión postparto de Edinburgo una vez que había nacido el bebé.
El nivel de estrés más alto ocurrió en el primer momento de la evaluación, a la mitad del embarazo, sobre todo cuando la relación con la mujer había sido más corta y cuando el hombre era más joven.  En la etapa postparto la ansiedad tendió a disminuír. Entre mayor fué el nivel de estrés, habia menor satisfacción en la relación matrimonial (tanto en la etapa pre como postnatal).  El estrés parece haber tenido un impacto negativo en el del padre hacia el bebé. Los autores sugieren intevenir durante el embarazo y ayudar a los hombres a disminuír su ansiedad en este período.

Couvade

Este síndrome se refiere al hecho de que el compañero de una mujer embarazada presenta los síntomas comunes del embarazo, tales como aumento de peso, nausea matutina, etc.(Conner y Denson 1990). Se ha pensado que puede ser un síndrome por empatía con al situación de la mujer embarazada, pero no hay certidumbre sobre sus causas y mecanismos. Una forma ritual del couvade que se ha descrito en culturas tradicionales en algunos grupos de Africa es aquella en que es el hombre quien en el momento del parto siente los dolores y  angustias, mientras que la compañera quien de hecho da a luz no siente los dolores. En forma menos extrema, es posible que el couvade sea común en las culturas occidentales pero con diferentes manifestaciones:
 
Los síntomas principales del couvade son:
Gastrointestinales, tales como la nausea, vómito,  agruras, dolor abdominal o llenarse de aire en el abdomen
Dolores. Dolores de piernas, de espalda, irritación urinaria, dolores dentales
Conductuales. Cambios en el apetito, como “antojos”,  aumentar de peso, cambios en los hábitos de dormir, ansiedad, inquietud y reducción en la libido.
Los síntomas más comunes son de índole gastrointestinal, como los antojos y el aumento de peso, así como la nausea y el aumento de volumen del area abdominal. En estudios anteriores se ha estimado la prevalencia de couvade en un rango demasiado amplio, de entre el 11% hasta el 97% de todos los hombres. Entonces es más útil pensar que casi todos los hombres podrían presentar algunos síntomas pero no el síndrome per se, o que se trate de un fenómeno dimensional más bien, es decir que diferentes hombres presentarán mayor o menor número de síntomas pero que en principio algún grado de síntomatología es común.  Se piensa que la frecuencia de síntomas aumenta hacia el tercer trimestre del embarazo.

Muchos padres tambén reportan disforia en la etapa posptarto. En un estudio realizado por Clinton (1987)  se comparó un grupo control de hombres con otro grupo cuya esposa estaba embarazada (ambos con buena salud hasta ahora). Los hombres cuya esposa estaba embarazada tuvieron mayor incidencia de resfriados y éstos duraban más tiempo, también había mayor irritabilidad y ésta era de mayor duración que en los no expectantes.  Los padres durante el tercer
trimestre tenían mayor incidencia de aumento de peso (no intencional) y tenían mayores prolemas de insomnio. También se sentían  más inquietos en comparación con los otros.  Estas diferencias fueron significativas estadísticamente en el período postparto. Los nuevos padres tenían mayores incomodidades, síntomas y percibían sus síntomas como de mayor gravedad.  Los síntomas más frecuentes fueron fatiga, irritabilidad, dolores de cabeza, dificultades para concentrarse, insomnio, nerviosismo   e intranquilidad.

Otro investigador, Strickland  (1987) exploró los síntomas durante el curso del embarazo. En este estudio se investigó también la etnicidad, clase social , si el embarazo fué planeado y si el hombre tenía experiencia  anterior como padre Los síntomas más importantes fueron de dolores de espalda, dificultad para dormir, irritabilidad, aumento del apetito, fatiga e inquietud. Éstos fueron reportados desde el segundo semestre del embarazo, pero la mayor frecuencia tuvo lugar en el tercer trimestre.
Strickland observó que algunos factores adicionales tenían algo qué ver con los síntomas:  la previa experiencia como padre no parece proteger contra la aparición de síntomas, sino que los padres con mayor experiencia previa tenían más síntomas. Cuando el embarazo no había sido planeado, los hombres tenían más síntomas. Éstos eran más frecuentes en los padres de clase media baja (trabajadora) y en los Afroamericanos.  Los síntomas psicológicos eran más frecuentes en el segundo semestre. Los padres Caucásicos tenían más síntomas entre más avanzado estaba el embarazo. Strickland pensó que todo esto estaba influenciado por expectativas culturales.

¿Cuál puede ser la causa del Couvade?. No se sabe, pero hay varias teorías. Una asume que puede haber envidia del hombre hacia la mujer en cuanto a su capacidad de tener embarazos. Otras ideas son identificación con la compañera así como sentimientos de ansiedad. También se ha sugerido ambivalencia respecto al embarazo y aún la hostilidad inconsciente.

Una investigadora (Fawcett,  1978) notó  que en los hombre sí había cambios en su imagen corporal semejantes a los de la esposa, pero otros investigadores no han confirmado esto.  Otros estudios han sugerido que la presencia de  síntomas  físicos y psicológicos sí estaba correlacionada con la intensidad de la identificación entre los esposos (Drake y cols, 1988).
El grado de ansiedad en realidad parece ser un factor de predicción de la presencia de síntomas psicosomáticos en padres cuyas esposas están embarazadas.  La presencia de hostilidad  consciente por otra parte,  se correlaciona con el efecto opuesto, es decir con menos sítnomas somáticos.

Las razones para la ansiedad pueden son múltiples, algunas de las que se han encontrado empíricamente son las preocupaciones económicas en cuanto a la manutención de los hijos, tambén la necesidad de asumir el papel de protector hacia la compañera y hacia el futuro bebé, así como la percepción de los cambios en la relación matrimonial.  Hay desde luego un costo asociado en muchos grupos sociales, con  el parto y la hospitalización, y también con la crianza del bebé.  Otras razones dadas por los padres es el temor de que podrían no saber cómo criar a sus hijos o asumir el rol de padre per se (Conner y Denson, 1990). Una preocupación más se refiere a la sexualidad en la compañera y en ellos mismos.
Los hombres a quienes se les ha preguntado cómo se sentían, han dicho que su relación cambió con sus propios padres y familia de origen en general, así como con sus amigos.  En realidad el embarazo requiere que el hombre ponga a un lado sus necesidades para pensar en las necesidades de su esposa e hijo o  hija y esta sería una fuente importante de ansiedad (Glazer, 1989).

Algunas tareas psicológicas de la paternidad.
Algunos de los temas relacioandos con la transición a la paternidad ayudarán a entender el origen de síntomas como la ansiedad, inquietud, insomnio, etc. Varias  de las tareas que  se consideran normativas durante el embarazo son las siguientes (que están determinadas en parte por factores culturales y socioeconómicos:
-Una de ellas es la redefinición de la identidad de hombre y esposo hacia padre. cuál será la nueva responsabilidad del hombre ya como padre.
Otra tarea es resolver su propia ambivalencia hacia el embarazo. Luego realizar un apego con el feto. En esto, losultrasonidos y el poder sentir los movimientos del feto pueden ayudar cuando el hombre participate de estas epxeriencias. Luego,  tendrá que lograr una convicción interna de que puede cuidar del feto y luego del bebé, dar apoyo a su compañera y preparar  un “nido” psicológico y real para el  niño (Penticuff, 1982). Más arde tendrá lugar la verdadera transición una vez que le niño nazca y todo el mundo lo identifique como “ el papá” del niño.Tal vez no es tan sorprendente entonces que algunos hombres respondan a estos retos con la fantasía de que el niño “ no es suyo” realmente.
¿Cuál es la actitud del hombre hacia el embarazo?
Una investigadora (May, 1980, 1982) se ha enfocado a evaluar las actitudes, sentimientos y acciones de los hombres respecto al embarazo en su compañera. Esta autora ha identificado varios “estilos” de responder ante el embarazo y también ha caracterizado como las respuestas emocionales pueden ir cambiando con el progreso de éste.
En cuanto a la respuesta ante el embarazo, May distingue tres tipos: el compañero observador, el expresivo y el “instrumental”.

El hombre con una reacción de observador se queda como en la periferia del embarazo, pero eso no quiere decir que no le importe. Simplemente es más bien una persona que está allí y que no hace mucho, pero espera a ver qué pasa.  tiene por decir así, mayor control él mismo y sobre su grado de envolvimiento en el embarazo y se le puede percibir como menos involucrado de lo que sería deseable o necesario. Puede ser que esté contento con el embarzo pero simplemente prefiere ser observador que actor.

El segundo tipo es el del hombre reactivo y participante. Quiere ser parte  activamente del embarazo. Este estilo de reaccionar podría estar asociado con prsentar mayores síntomas psicosomáticos relacionados con el couvade.

La reacción “instrumental” es la del compañero que se ve a sí mismo más bien como una persona que ayuda a que todo salga bien, hace arreglos para el parto, para las consultas prenatales, etc. Esta persona más bien toma acción y demuestra sus emociones actuándolas.

Además de estas variaciones en la respuesta, May tamibén ha estudiado el embaazo y al respuesta del varón ante el embarazo y progresión del feto en general.
Se ha observado que hay varios “marcadores”  o fases en el hombre.
 
La primera fase es la Anunciación del embarazo. esta ocurre entre la sospecha y la confirmación de que en efecto hay un embarazo.
Moratorio. En esta fase el esposo puede actuar como si no hubiera tantos cambios con el embarazo. Ocurre una especie de distanciamiento emocional entre los esposos en la que el padre está trabajando en su ambivalencia hacia el embarazo.  Su duración varía considerablemente y puede tardar varios meses (generalmente se estima de la semana 12a a la 25a semana.
Enfocamiento. Esta fase ocurriría al final del embarazo. Generalmente depués de la 25 a 30 semana. Aquí el hombre se tiene qué redefinir a sí mismo como el padre del niño. La realidad es inminente y hay qué realizar un número de labores  para el arribo del niño
 
 

EL PAPEL DEL PADRE DURANTE EL PARTO Y LA ETAPA PERINATAL INMEDIATA
En la mayoría de sociedades tradicionales, el padre no suele participar en el nacimiento de su hijo o hija, pues el parto se considera un asunto “de mujeres”.  Más bien, en el parto participan una partera y la madre, suegra,  hermanas u otras ayudantes, quienes asisten a la partera o atienden a la madre durante el parto. Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia en las sociedades indusrtrializadas es el esposo de la parturienta (generalmente el padre del bebé) quien asiste al parto. Este es un fenómeno  relativamente nuevo y se sabe poco del efecto del padre en la situación y de presenciar el parto sobre el padre mismo. ¿Ayuda en algo que él asista al parto? ¿Cuál es su papel?. Una investigadora en Suecia (Wikander) entrevistó a un número de padres que habían asistido al parto y una buena proporción de ellos dijo que no les había gustado la experencia y hubieran preferido no estar allí. En ese país es casi obligatorio que el padre asista al parto.

Una investigación llevada a cabo en el Reino Unido (Johnson, 2002) consitió en preguntarles a 52 hombres que habían asistido al parto, qué habían pensado de la experiencia y cuál fué su papel en el parto.  La experiencia de varios padres fué que eran un “miembro del equipo”, testigo o “entrenador”. Una proporción de ellos no sabía para qué ha´bian estado allí. La mayoría de los padres pensó que había sido una experiencia francamente positiva pero algunos hubieran preferido no estar allí .
Un estudio reciente sugirió que uno de los factores de predicción de conductas adecuadas de apego entre el padre y el niño es la presencia del padre durante el nacimiento del bebé (ya sea en el parto o en la Cesarea). Otro factor improtante en relación con el tema de formación del vínculo temprano es la posibilidad de que tempranamente haya contacto entre el padre y  el bebé  (otros factores de predicción fueron el haber tenido otros hijos antes y el género del bebé).

EL PAPEL DEL PADRE EN LA VIDA DEL LACTANTE Y EL NIÑO PEQUEÑO
En muchos países industrializados el padre pasa cada vez más tiempo con el bebé de loque sucedía entiempos pasados. Una de las ventajas de esto, además de que los esposos pueden compartir más sus tareas en la casa, es que el padre tiene la oportunidad de lograr una relación más íntima con sus hijos de lo que era posible anteriormente. En este terreno el padre ha ganado mucho, por la calida de la relación que es posible establecer con los hijos. se ha estimado que los padres pasan, en EE UU, un 30% más de tiempo con sus hijos de lo que  era posible en la generación anterior (Pleck, 1997)

Se ha pensado por mucho tiempo que los padres interactuan con el bebé de modo distinto al de las madres. Por ejemplo, el padre tiende a ser más bien un compañero de juegos, lo que promovería la socialización del niño ( Bridges y cols, 1988). Sin embargo, ha pocos estudios empíricos que  se hayan dirigido a esta cuestión. Un estudio de observación de las interacciones del padre y la madre con el bebé encontró que los padres tienden a interactuar más  por medio del juego conel bebé, mientras que la madre lo hace más  interactuando de otras maneras (Kazura, 2000). Este puede ser uno de los mecanismos por los cuales se desarrolla el apego entre el bebé y su padre, sobre todo cuando el padre no está tan directamente involucrado en los cuidados del niño pequeño. En el estudio de Kazura (2000) con 27 bebés  y suspadres,se encontro que los niños con apego seguro tenían una mejor calidad evolutiva de juego con su padre en comparación con los niños que mostraban apego inseguro.

Se ha criticado a Bowlby por proponer que el rol del padre durante la infancia temprana se limitaba sobre todo a un efecto “indirecto”, es decir, que su papel principal es proveer apoyo emocional, contención y  ayuda a la madre para que ésta pueda estar disponible emocionalmente para su hijo. Entonces, habría dejado de lado el papel del padre directamente vis a vis el bebé (Kazura, 2000).

En cuanto al papel del apego hacia el padre, se ha encontrado que éste puede ser tan sensible y reaccionar adecuadamente como la madre a las señales del bebé (Frodi y Lamb, 1978). Estos autores encontraron medidas fisiológicas semejantes en respuesta al estrés en el bebé tanto en el padre como en la madre. También, se sabe que poco después del nacimiento, el padre es capaz de reconocer a su bebé y distinguirlo de otros, por ejemplo aunque tengan los ojos vendados y no los puedan oler, el padre puede identificar las manos de su bebé (Kaitz et al, 1992

Depresión paterna.
Es bien sabido que la mujer tiene un riesgo bien establecido de sufrir depresión durante el embarazo y ciertamente en la etapa postparto. Varios estudios han sugerido que el esposo también tiene un cierto riesgo de sufrir depresión, aunque con una frecuencia menor que la mujer. En varias encuestas sobre depresión en el padre en la etapa posterior al parto se han enconrado frecuencias de 13% (Atkinson y Rickel, 1984) pero esta frecuencia se refire a depresión leve y moderadaa , la frecuencia ded depresión grave es menor (ambos usando el inventario de depresión de Beck). Usando lae scala de depesión Postnatal de Edimburgo (Ballard y Davies, 1986) una encuesta con 200 padres  encontró una prevalencia del 9% de depresión (con un putno de corte de 13 puntos en la escala de Edimburgo) a las seis semanas postparto.
Factores de riesgo
Hay una asociación entre la depresión en la esposa y la aparición de depresión en el esposo también, siendo mayor el riesgo para el marudo cuando al esposa está deprimida. Otros factores de riesgo en el hombre son un bajo estado socioeconómico, desempleo y el ser joven.
Un estudio realizado por Areias , Kumar y col (1996) con 42 esposos y 54 esposas (habitantes de Portugal ) usando la escala de Edimburgo y el SAD )=Schedule for affective disorders=,  encontraron depresión en un 10% de mujeres con depresión mayor, y 8.4 % tenía depresión menor. En los varones las freucneica fueron 7.5 % de depresión ayor y 8% de depesión menor. Areias y cols tasmbién encuentran asociación entre depresión en la esposa y la del esposo.
En una muestra muy grande Deater-Deckard y cols (1998) con 6000 hombres que fueron estudiados en la etapa prenatal y a las ocho semanas postpart a través de cuestionarios enviados por correo (incluyendo la escala de Edimburgo o EPDS), hubo  una prevalencia de sólo 3.5% de depresión en el EPDS (con un punto de corte de 12 puntos).
 

Aspectos culturales del rol del padre.
En muchos países industrializados el padre sólo pasa unos cuantos minutos con el bebé mientras éste está despierto (Keller, 2003). Y la gran mayoría de padres no toma ausencia de paternidad de su trabajo aunque ésta le esté disponible. Por otro lado, se ha estimado en el reporte de Pleck (1997)  se ha estimado que el padre pasa  entre 2.8 y 4.9 horas por día  y más tiempo en el fin de semana. La cifra tradicional es de 12 minutos. También muchos padres cuidan de sus hijos durante períodos de tiempo largos durante el dia (Pruett, 1998).
En muchas culturas tradicionales el padre está ausente a veces por períodos larogs. Es común que la mujer se “retire” con su familia de origen( a veces por semanas o meses) para que ellos la cuiden durante el final del embarazo, el part y el período postparto. A veces esta ausencia dura años.
La falta de contacto con el padre es un factor más significativo de riesgo cuando la familia no tiene el apoyo de su familia extendida y el niño sólo tiene contacto con la madre pero casi con nadie más.
 
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