Ixchel
Latinas inmigrantes
El seguimiento a largo plazo
de bebés con llanto persistentel
¿Cuál es
el efecto en el feto de la ansiedad en la madre?
Alimentación
al seno materno mientras se toman medicamentos psicotrópicos?
Los trastornos gastrointestinales
“funcionales” en el bebé
La incidencia del autismo
Llanto excesivo causado
por una condición médica
¿Depresión
paterna?
La pobreza y el niño
Reflujo Gastroesofágico
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El sentido común nos diaría que las mujeres Latinas inmigrantes, que vienen de México, América Central y del Sur, deberían de tratar de “aculturarse” lo más rápidametne posible, para así gozar de los beneficios de la cultura dominante en Etados Unidos. Esto significaría que deben tratar de aprender inglés, y tal vez hablar inglés en su casa, además de “adoptar” costumbres nuevas y formas más modernas de criar a sus hijos y manejar las cosas con la familia. Sin embargo, en vista de varios estudios recientes, esto debe ser puesto en duda. La evidencia sugiere que los inmigrantes pueden “perder alo” en términos de su estado de salud mental entre más aculturados se encuentren.
Este es el caso de las mujeres en el período perinatal por ejemplo. En forma sorprendente, Ixchel ha aprendido al revisar la literatura, la evidencia muestra que las mujeres menos aculturadas que migran de Latinoamérica tienen una menor mortalidad infantil, menos complicaciones periantales y menor incidencia de bajo peso al nacer en sus bebés comparadas con mujeres Latinas que están más culturadas ( que han nacido en EE.UU. o quehan vivido más de 13 años en este país). Las mujeres más aculturadas tiene mayor prevalencia de todos estos problemas, además de uso y dependencia de drogas, alcoholismo y depresion. Lo mismo ocurre entre los hombres y hasta en adolescentes, entre más aculturados, mayor tasa de dificultades psicosociales, menos tendencia a hacer ejercicio, peor dieta ) mayor tasa de obesidad y diabetes=. Se ha especulado que las sociedades “tradicionales” tienen un mayor apoyo psicosocial para las mujeres ( y las personas en general) y también que hay mayores controles sociales informales. Entonces, una “aculturación a ciegas” puede no ser lo más recomendable para los inmigrantes.
Aguirre-Molina M., Molina CW y Zambrana RE Health issues in the Latino Community . Jossey Bass
Heilemann MV, Lee KA, Kury FS. Strengths and vulnerabilities of women of Mexican descent in relation to depressive symptoms. Nurs Res 2002 May-Jun;51(3):175-82
Martorell, R., Mendoza, F.S., Castillo, R.O., Pawson, I.G., Buldge, C.C. Short stature and plump physique of Mexican-American children. American Journal of Physical Anthropology. 1987. Vol. 73. 475-487
Ortega AN; Rosenheck R; Alegría M; Desai RA. Acculturation and the lifetime risk of psychiatric and substance use disorders among Hispanics . J Nerv Ment Dis. 2000 Nov;188(11):728-735
Pastore D.R., Diaz a.D. Cultural and medical issues of Latino adolescents.
Adolescent Medicine. 1998. vol. 9 . 315-322
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El seguimiento a largo
plazo de bebés con llanto persistentel
¿Cuál es el resultado a largo plazo en el bebé
que llora excesivamente? Dieter wolke y su grupo exploran este cuestión
en un artículo pediátrico reciente. En la literatura
correspondiente varios investigadores que han estudiado el llanto excesivo
y el “cólico” en la infancia temprana han tranquilizado a los padres
de niños que lloran mucho diciendo que el resultado es benigno y
que el problema suele resolverse espontaneamente. Sin embargo, en
las clínicas de salud mental vemos que esto a menudo no es así,
pues el niño continúa llorando más allá de
la duración normal del “cólico”. En este importante estudio
de seguimiento varias docenas de niños fueron seguidos hasta
la edad preescolar. La valoración de su estado conductual mostró
que tenían aproximadamente el doble de riesgo de mostrar conducta
de falta dea tención e hiperactividad, comparados con la prevalencia
en la poblacón general. Esto corresponde con la impresión
de muchos clínicos que ven niños hiperactivos o inatentos.
Una proporción de ellos tienen una historia de llanto excesivo y
persistente durante la primera infancia y muchos niños que lloraban
excesivamente durante el primer año de vida continúan
teniendo “dificultades de regulación” años después.
Dieter Wolke, Patrizia Rizzo, and Sarah Woods .Persistent Infant Crying
and Hyperactivity Problems in Middle Childhood
Pediatrics, Jun 2002; 109: 1054 - 1060
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¿Cuál
es el efecto en el feto de la ansiedad en la madre?
Esta es una pregunta que es muy difícil contestar con alguna certeza. V. Glover y su grupo han estudiado con anterioridad los efectos del estrés en términos de causar contracción de la arteria uterina (causando así estrés al feto) y también han encontrado que hay correpondencia entre niveles altos de glucocorticoides en la madre (cortisol) y en el feto, ambos asociados con el estrés.
Este artículo es importante porque el grupo intenta investigar el restulado conductual y emocional de los niños de cuatro años de edad, cuyas madres sufrieron ansiedad y enfrentaron estresores durante el embarazo. Este estudio enorme incluyó a 7448 mujeres embarazadas y el seguimiento de sus hijos a los cuatro años.
A las mujeres se las evaluó en varias etapas durante el embarazo,
en cuanto a su nivel de ansiedad, depresión, presencia de estresores
y riesgos obstétricos. La ansiedad en la madre predijo
en forma estadística que hubiera mayores reisgos de dificultad emotional
y condeuctual en los niños y niñas a los cuatro años,
con mayor tendencia a sufrir hiperactividad y falta de atención,
pero también otras dificultades emocionales. Los autores sugieren
una asociación directa entre la ansiedad maternal y unainfluencia
en el cerebro en desarrollo del feto.
O'Connor TG, Heron J, Golding J, Beveridge M, Glover V.Maternal antenatal anxiety and children's behavioural/emotional problems at 4 years. Report from the Avon Longitudinal Study of Parents and Children.Br J Psychiatry 2002 Jun;180:502-8
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Alimentación
al seno materno mientras se toman medicamentos psicotrópicos?
El clínico a menudo enfrenta preguntas de padres preocupados: ¿Puedo seguir dando pecho a mi bebé mientras estoy tomando esta medicina? ¿No le hará ningun daño al bebé que yo tome antidepresivo y al mismo tiempo lo alimente al seno materno? No es fácil dar una respuesta a estas preguntas... El presente artículo es una revisión de la literatura científica sobre este tema, incluyendo artículos publicaods desde 1955. En este sentido es un logro importante, aunque de cualquier manera no se puede contestar definitivamente a las preguntas mencionadas arriba.
Lo que esto sigifica es que ha habido muy poca investigación científica sobre qué tan seguros son estos medicamentos y las posibles consecuencias a largo plazo, de la exposición a estos medicamentos durante la lactancia maternal. El artículo es útil porque revisa el asunto según las distintas clases de medicinas y también por trastorno psiquiátrico ( por ejemplo, depresión, trastorno de ansiedad, bipolar, etc.). Un gran valoar del artículo es que llama la atención sobre aspectos clínicos como la inmadurez del hígado del bebé para metabolizar ciertos medicamentos, también sobre la diferente composición del cuerpo del bebé (por ejemplo en cuanto al contenido de grasa) y el funcionamiento diferente de la barrera hematoencefálica ( que es mucho más permeable en el bebé que en el adulto).
También el artículo ofrece unas
recomendaciones valiosas sobre cuándo dar algunos medicamentos,
es decir, en qué momento del dia. For ejemplo, recomiendan dar antidepresivos
como los ISRS durante la noche, pues la mayoria de los bebés comen
menos durante ese período y por tanto estarán menos
expuestos a los efectos del medicamento. Así se minimiza la exposición
a la medicina, dependiendo del “nivel pico” de medicina en la sangre de
la madre. Cualquier clínico que desee conocer lo más
reciente de la investigación sobre este tema importante debe leer
el artículo. En suma, no hay forma de asegurar a las madres o padres
que se sabe cuáles son los efectos de todos estos medicamentos,
ni se les puede tranquilizar enteramente de que la mayoria de los medicamentos
son inocuos para el bebé. En el caso de los antidepressivos, sobre
todo los ISRS usados más comúnmente, no hay evidencia, por
otra parte, de que tengan efectos negativos para el bebé.
Burt, V.K., Suri, R., Altshuler, L., Stowe, Z., Hendrick,V.C., Muntean, E. The use of psychotropic medications during breastfeeding. American Journal of Psychiatry . 2001. vol. 158. No 7. pp. 1001-1009
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Un grupo de gastroenterólogos pediatras se reunió recientemente en Roma para producir un “consenso diagnóstico” de una serie de trastornos comunes en la primera infancia y la edad prescolar. Había hasta entonces poco acuerdo entre los expertos sobre cómo diagnosticar estas atleraciones y cuáles eran sus manifestaciones clínicas típicas.
Este grupo produjo lo que se ha llamado los criterios de Roma II para estos trastornos. El presente articulo tiene el valor de que cubre un número de alteraciones que con frecuencia con desconcertantes para el clínico. Le ayudará a tener en cuenta cómo diagnosticarlas y cómo deben tratarse. Se trata de una “pequeña joya” en este sentido.
El artículo describe alteraciones que causan
vómito en la infancia tales como la regurgitación del bebé
y el “síndrome de rumiación del lactante”, así como
el trastorno relacionado llamado “vómito cíclico”, el cual
se piensa sea un equivalente de migraña. En cuanto al niño
un poco mayor, se abordan alteraciones como la dispepsia (malestar abdominal),
la aerofagia ( el tratar aire constantemente dando lugar a malestar y sensación
de saciedad prematura durante la comida) así como la migraña
abdominal. Finalmente se describe una condición del bebé
llamada “disquesia del bebé”, que ocurre en el bebé
de menos de seis meses de edad. El niño o niña llora y grita
antes de evacuar el intestino, lo cual puede dar lugar a constipación,
pues el pequeño evita defecar debido al miedo de sufrir dolor. En
suma, este trabajo vale la pena leerlo y tenerlo a la mano para revisar
los criterios de diagnostico y pruebas que podrían ser útiles
cuando haya una pregunta diagnóstica de esta naturaleza en un niño
pequeño.
Rasquin-Weber, A., Hyman, P..E., Cucchiara, S., Fleischer, D.R., Hyams, J.S., Milla, P.J., Staiano, A. Childhood functional gastrointestinal disorders.Gut, 1999. Vol. 45. suppl. II. 11601168
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En épocas recientes, en los medios de comunicación y en otras fuentes, existe la idea de que el autismo y los trastornos relacionados con el autismo han aumentado grandemente su frecuencia. Esta afirmación no había sido cuestionada, hasta ahora. En un artículo muy ilustrativo, el Dr. Eric Fombonne del Instituto de Psiquiatria de la Universidad de Londres, pone en duda la afirmación mencionada. Para empezar, señala que los casos a los que se refieren tales reportes generalmente incluyen sólo casos referidos a centros de tratamiento, lo que sugiere fuertemente que de lo que se está hablando es de que los casos existentes se identifican más tempranamente, se tratan más temprano y que también el mayor número de éstos se debe simplemente al aumento de la población, por ejemplo de California, que es uno de los lugares donde se ha observado tal incremento de casos.
En su artículo, el Dr. Fombonne revisa cuidadosamente un número de sesgos y falacias que se han citado múltiples veces, de un reporte del departamento de servicios para el desarrollo del estado de California, EE.UU., que es uno de los que se han usado fundamentalmente para sugerir el aumento en la incidencia del autismo.
Junto con otros reportes revisados por el autor de este artículo, se demuestra que no existe una base científica para concluír que hay un aumento en la incidencia de ese síndrome. No concluye que no hay tal aumento, sino demuestra que la evidencia utilizada para fundamentar esa afirmación no existe. Entre otras cosas, el artículo hace reflexionar a uno sobre la falta de formación de la mayoria de los profesionales de la salud respecto no sólo epidemiologia, sino cómo hacer análisis estadísticos. Esto hace que a menudo lo que dicen los artículos se tome como cierto solamente basándose en la fe en la revista o artículo en cuestión. Este es un artículo valioso que nos recuerda que el “gato encerrado” está en los detalles.
Fombonne, E. Is there an epidemic of autism? Pediatrics. Feb 2001. Vol.107. No.2. pp. 411-412
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Llanto excesivo causado
por una condición médica
Steven Poole and David Magilner recuerdan al lector
que siempre hay qué tener en cuenta la posibilidad de que un bebé
con llanto intenso- excesivo podría tener una enfermedad o causa
médica. De hecho, los autores describen sus experiencias al evaluar
bebés que son traídos a la sala de urgencias de un hospital
por llanto excesivo. Esto es particularmente important en el niño
que ha llorado durante varias horas y no se le puede calmar. Poole y Magilner
advierten que algunos de estos niños son diagnosticados erróneamente
como con “cólico” y enviados de regreso a su casa cuando después
resulta que tenían una infección, encefalitis, infección
urinaria o los efecots de una mordida de insecto. Entre las causas más
frecuentes que los autores hen encontrado en sus casos de la sala de urgencias
están la otitis media, una infección viral que produce deshidratación
y el estreñimiento que hace difícil la defecación.
Sugieren que se haga un examen físico detallado del bebe, incluyendo
observación de la piel y que se obtenga una historia detallada en
busca de datos que lleven a esos diagnósticos. En algunos casos
recomiendan retener al bebé en observación en la sala de
urgencias y que se hagan otras pruebas de laboratorio. Esta es una de las
pocas descripciones de enfermedades médicas que se manifiestan por
llanto excesivo. Hay una larga lista de enfermedes y problemas que el lector
podría tener a la mano o en mente cuando esté frente a un
bebé que llora excesivamente. El artículo es un capitulo
incluído en un excelente libro sobre el llanto en el bebé,
que se refiere sobre todo a datos de investigación, más que
a material clínico, pero que de todos modos es un libro excelente.
Poole, S., Magilner D. Crying complaints in the emergency department. En: Barr, R.G., Hopkins, B., Green, J.A. Crying as a sign, a symptom and a signal. 2000. London. Mac Keith Press
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¿Depresión
paterna?
Hay multiples estudios sobre la depresión materna postparto, pero pocos se han reerido al estatus del nuevo padre. Un estudio realizado en Liverpool, Australia (Matthey, Barnett, Ungerer y Waters) se refiere a este tema. Al estudiar 157 parejas que tuvieron su priemr hijo, encontraron un riesgo más alto de tener depresión en el nuevo padre, cuando la esposa sufría de depresión. El riesgo es aún más alto cuando la situación es la inversa, es decir, cuando el esposo está deprimido, la esposa tiene un riesgo mucho más alto de estar deprimida. Unos cuantos estudios adicionales de otros grupos han encontrado resultados similares. Sin embargo, la depresión en el padre, o el esposo, raramente se toma en cuenta o se piensa en ella. Los factores de riesgo para depresión en el nuevo padre ( los cuales son similares en la nueva madre ) son distintos comparando la etapa postparto inicial con el momento en que ha pasado un año y el bebé tendrá su primer cumpleaños. En el período postparto temprano, hay una correlación entre la forma como los padres del nuevo papá lo criaron cuando éste era niño ( sobre todo un estilo de crianza más controlador y sobreprotector ). Alrededor del primer cumpleaños del bebé, el factor más fuerte de predicción fue la dificultad en la relación matrimonial, o poco apoyo emocional entre los esposos. Los autores enfatizan que es difícil lograr que los hombres ratifiquen síntomas de depresión, sobre todo en los cuestionarios autoadministrados, y especulan que hay un número de barreras para que los varones reconozcan sentimientos negativos de esa naturaleza. El estudio sugiere que el estrés de tener un bebé alrededor del primer cumpleaños requiere prestar una particular atención al apoyo entre los esposos. El tema de la depresión paterna está relativamente hecho a un lado en la literatura y merecería mayor estudio y exploración en la consulta clínica.
Matthey, S., Barnett, B., Ungerer, J., Waters, B. Paternal and maternal depressed mood during the transition to parenthood. Journal of Affective Disorders, 2000. Vol. 60. 75-85
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La pobreza y el niño
En una edición reciente de las Clínicas Psiquiátricas del Niño y Adolescente de Nortamérica, James Garbarino incluye un capítulo sobre el efecto de ser pobre en los Estados Unidos. Ixchel encuentra que el autor ofrece una pespectiva refrescante y más " a profundidad " de qué significa ser un niño pobre, incluyendo algunos recuerdos de su propia niñez. La revisión es histórica e incluye datos hasta la última parte de la década de los 90¨s con respecto a pobreza. A diferencia de artículos que sólo incluyen múltiples estadísticas y números, Garbarino va más allá de los números para dar una cara humana a la pobreza, incluyendo las experiencias de vergüenza, del " sentirse fuera de la sociedad " y no como " gente normal ". Él correlaciona los numerosos estresores de la pobreza con el desarrollo del cerebro, social y emocional y con los valores personales. Garbarino advierte que no hay qué tomar los " indicadores económicos " (que son muy optimistas) de un modo superficial, pues no toman a los pobres en cuenta cuando se mide la economía como si fuera fenómeno uniforme y global solamente. Ésta es una revisión de gran alcance de los efectos de la pobreza en la vida emocional niños y las familias.
Garbarino, J. The stress of being a poor child in America. Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North America. 1998. Vol. 7. No. 1. p. 105-118.
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Reflujo Gastroesofágico
Los consejos de los pediatras para los padres cambian de tiempo al tiempo, sobre asuntos como la alimentación, la posición del niño mientras que está dormido, cómo sostenerlo, etc. En esta revisión extensiva, la Dra. Susan Orenstein, que es una de las expertos mundiales sobre el reflujo gastroesofágico ofrece algunos consejos nuevos para los clínicos y los padres. El lector se sorprenderá de que lo que décadas ha sido la recomendación estándar, es decir poner al niño en una posición de sentado para combatir el reflujo, ahora se piensa que es ineficaz o hasta contraproducente. La nueva recomendación es poner al niño acostado boca abajo, pues de este modo tiende a disminuir la cantidad de reflujo hacia el esófago. La prevalencia de esta enfermedad se cree que es de alrededor de 8% de bebés no seleccionados, aunque muchos clínicos tienen la impresión que ese diagnóstico se hace cada vez con mayor frecuencia. El reflujo gastroesofágico se asocia con asma, y con episodios que “ aparentemente amenazan la vida “ como ahora se les llama, es decir los episodios de casi-asfixia. La Dra. Orenstein recomienda espesar de la leche del bebé, por ejemplo con cereal del arroz, haciendo cada comida más consistente y más rica en calorías (yendo de los 20 Kcal/onza generalmente a 30Kcal/onza), incluyendo la leche de la madre (puesta en un biberón y espesada). Hay una revisión del tratamiento médico y quirúrgico y de su tasa relativa de éxito.
Reference. Orenstein, S.R., Izadnia, F, Khan, S., Gastroesophageal reflux disease in children. Gastroenterology Clinics of North America. 1999. Vol. 28. No.4. 947-970
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